Monday, January 16, 2012

Anoche Ví a Mi Papá



Anoche ví a mi papá,
me lo encontré en una fiesta de año nuevo.

Me le acerqué cuando estaba a punto de introducir
un huevito de codorniz en una cremita rosada y yo lo saludé:

- ¡Epale, Guido Couttenye!
(No sé porque no salió, -Bendición papi-)

Nos abrazamos con la naturalidad y
el calor de nuestro abrazo cotidiano,
porque como que lo había visto ayer,
o esa misma tarde mas temprano.

(Lo toqué, lo sentí y su cara tocó la mía.
Y nos abrazamos rico, especialmente rico
para mi porque no fue ayer que lo ví, aunque
así se sintió.)

- Esto no me lo podía perder- dijo, refiriéndose
no se si a la fiesta o a los huevitos de codorniz.

Era cerca de la media noche.  Señoras de vestido largo.
Medio-calvos con güisky en mano.  Niños con
luces de bengala aún sin prender.  Alguien guiaba
a los invitados a un área en la terraza
para ver los fuegos artificiales.

Entonces, me empezó a hablar de la fábrica
como si you le hubiese preguntado:
-Y ¿cómo van los negocios?
- Nooooo, todo va bien.  La planta de arriba produciendo
a toda capacidad.  Las órdenes despachándose sin problema ... -
y así siguió como si yo fuese su colega, dándole a la lengua.

- Y de todas las máquinas, ¿cuál es la mas eficiente?-
le pregunto yo curiosa (sin pensar que esta es una conversación
totalmente anormal: mi papá hablando del trabajo con una hija.)

- Bueno, la de Nicasoa- afirmó con orgullo
(sonaba como Alcoa) y siguió
- Esa planta nunca nos da problemas. Esa es la que produce más y
no hay que estarle metiendo capital ni nada. -

Yo lo seguía oyendo pero poco a poco me empezaba a
sorprender.  De a poquito intuí de que esta conversación
estaba un poco rara.

- Por cierto, allí le dejé a tu mamá una tarjeta
con un millón trecientos mil.  Tu sabes, para que la tenga allí
por si cualquier cosa. -
- Chévere papi, gracias.-
- Bueno, vamos a ver los fuegos-

Me agarro del brazo con su cara de felicidad,
cabeza en alto, respirando el orgullo de llevar
junto a el a su hija emperifollada de año nuevo,
vestido largo, maquillaje y tacón.

Yo sentí su flux tieso y elegante,
sentí su mano con su anillo agarrando la mía y
sentí la felicidad inmensa
de encontrármelo, tan naturalmente, en una fiesta.

FIN